Las leguminosas: Proteína al alcance de todos


Puede ser que el término leguminosas le parezca nuevo, pero lo más probable es que este grupo de alimentos haya formado parte de su dieta por mucho tiempo. Las leguminosas son plantas cuyo fruto es una vaina, como el guisante, el guandú, las alubias o judías blancas, las habas, los frijoles, los porotos, los garbanzos y las lentejas.


A medida que la planta madura, las vainas se secan y nacen las semillas; éstas últimas al madurar, almacenan alimento para que germine otra planta, por lo que tienen más nutrientes que cuando aún están frescas y verdes.

Nuestro organismo necesita proteína para crecer, restaurarse y formar músculos, tejidos y huesos. Si bien la principal fuente de proteínas es la carne, las leguminosas también son ricas en este nutriente. La diferencia es que la proteína proveniente de las carnes es completa, a diferencia de la proteína vegetal, que debe ser completada con productos derivados de cereales o granos, como el pan o el arroz; al mezclar estos dos tipos de alimentos obtenemos una proteína completa.

Las leguminosas además aportan otros beneficios: son excelentes fuentes de fibra y vitaminas del complejo B, como la tiamina y riboflavina, y contienen minerales como hierro y calcio. Desde el punto de vista del placer de comer, aportan sabor, textura y volumen a las comidas. Por ejemplo, en América Central es muy común la combinación de arroz con guandú y de frijoles con tortillas, en España es usual combinar arroz con chícharos, en China consumen el arroz con soya, en México, maíz con frijol y en Panamá arroz con lentejas o porotos.

Algunas personas sienten que las leguminosas les provocan gases en el estómago, y esto es debido a que en la mayoría de ellas se encuentran algunos azúcares que pueden causar molestias en el organismo. Para ayudar a remediar este problema, se recomienda remojar los granos en agua y dejarlos reposar por aproximadamente cuatro horas; al retirar el agua del remojo se eliminan estas sustancias. Otra manera de aliviar las molestias es consumiendo leguminosas más frecuentemente, pues el cuerpo se acostumbra a digerirlas sin problema.

Las leguminosas tienen la ventaja de tener un largo período de vida sin tener que refrigerarse. Una vez cocidas, pueden mantenerse de seis a ocho días en el refrigerador sin ninguna alteración, siempre y cuando se refrigeren en un recipiente diferente al que se utilizó para cocinarlas y se guarden cuando ya están frías. Si se comete el error de introducirlas al refrigerador cuando aún están tibias o calientes es probable que se agrien en tres o cuatro días.

Existen innumerables maneras de preparar las leguminosas: guisadas con Ricoguiso o Salsas de Tomate MAGGI, en ensaladas, molidas en tacos o como dip, en chili con carne, entre otras. Pueden comprarse en su estado natural o ya procesadas, como el Guandú MAGGI .

De ahora en adelante usted disfrutará sus leguminosas con más gusto que antes porque aparte de su valioso aporte nutricional son económicas y muy versátiles para preparar deliciosos platos. ¡Diviértase cocinándolas y disfrútelas!


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