Denominada con frecuencia la "enfermedad silenciosa" dado que la pérdida ósea es asintomática, su incidencia está aumentando debido a una mayor expectativa de vida en hombres y mujeres. Muchos factores contribuyen al desarrollo de la osteoporosis, entre los que podemos incluir la inactividad prolongada, una mala nutrición, poca ingesta de calcio, la pérdida de peso, el tabaquismo y la utilizción de ciertos medicamentos como los corticosteroides.
No hay cura para la osteoporosis. Los medicamentos reducen principalmente la pérdida ósea adicional, por lo que el énfasis actual radica en la prevención por medio de una nutrición adecuada.
La osteoporósis: La enfermedad silenciosa
La osteoporosis puede dividirse en dos categorías principales:
- El tipo I o la osteoporosis post-menopáusica ocurre típicamente entre las edades de 50-75 y es más común en las mujeres que en los hombres (la proporción es de 6:1). La disminución en los niveles de estrógeno durante la menopausia es la causante principal y los sitios más comunes de fracturas son las muñecas y las vértebras de la columna.
- El tipo II y osteoporosis senil, afecta principalmente a hombres y mujeres mayores de 70 años, y es más común en los hombres que en las mujeres (la proporción es de 2:1) y está asociada a muchos factores incluyendo una pérdida acelerada de hueso debido al envejecimiento y a una insuficiencia de vitamina D; las fracturas más comunes ocurren en la cadera y en las vértebras de la columna.
A la fecha, aún no hay cura para la osteoporosis y los medicamentos disponibles se enfocan principalmente en reducir la pérdida adicional de hueso. Por consiguiente, el énfasis radica en la prevención a través de la nutrición y otros factores de estilo de vida. Con el objeto de desarrollar productos que puedan optimizar la salud de los huesos durante toda la vida. NESTLÉ continúa investigando los factores nutricionales y no nutricionales que influyen en la naturaleza y la composición dinámica de los huesos.
¿Cuál es la Composición del Tejido Óseo?
El hueso es un tejido dinámico que continuamente se pierde y regenera durante toda la vida. Tiene funciones múltipes que permiten: 1) la movilidad y las actividades de resistencia con peso; 2) la protección de órganos vitales y de la médula ósea; 3) el almacenaje y provisión de una fuente de calcio y otros minerales necesarios para el funcionamiento normal del cuerpo (ej. transmisión de los impulsos nerviosos, regulación de la frecuencia cardíaca). Los huesos están formados por compuestos orgánicos e inorgánicos. El compuesto orgánico principal de los huesos es el colágeno y constituye un 1/3 de la estructura ósea. El colágeno es una proteína flexible y su estrucutra tridimensional le da al hueso resistencia a la tracción. La parte inorgánica o mineral representa casi 2/3 del total de la estructura del hueso y se compone de cristales hidroxiapatita. Estos cristales, únicos en su género, contienen calcio, fósoforo y otros minerales y se encuentran entre las fibras del colágeno, donde aportan dureza y resistencia al hueso.
Los adultos sanos normalmente logran el 90-95% de su masa ósea a los 20 años de edad; el 5-10% restante antes de los 30 años.
Tipos de huesos
Existen dos tipos de huesos que contienen la misma composición básica (es decir, colágeno y mineral) pero diferentes características estructurales y funcionales.
El hueso de tipo cortical, que representa casi el 80% de la masa total del hueso, se encuentra en las diáfisis de los huesos largos, como por ejempo, el fémur. Tiene una apariencia sólida y su colágeno está altamente mineralizado, dándole rigidez.
El hueso de tipo trabecular, de tejido celular esponjoso, representa solo el 20% de la masa ósea total y es estructuralmente diferente debido a su apariencia "esponjosa"; no obstante, su arquitectura única brinda flexibilidad y resistencia a las vértebras de la espina dorsal, a la cadera a las terminales de los huesos largos.
El hueso trabecular tiene una tasa de rotación 10 veces mayor ( es decir, la pérdida y formación de hueso ) que el hueso cortical: en un adulto sano, cerca del 25% del hueso trabecular se degrada y es reemplazado anualmente, en comparación al 3% en el hueso cortical. Esto se debe a que el hueso de tipo trabecular tiene una mayor área de superficie y un contacto más cercano con la médula, aumentando su vulnerabilidad a los cambios en el micro-ambiente óseo. Esta tasa mayor de rotación significa que los huesos compuestos principalmente de hueso tipo trabecular (cadera y vértebras) pueden ser áreas de alto riesgo para fracturas en la vejez.