Comportamiento de los músculos en la obesidad
Debido a los efectos interactivos de la grasa y carbohidratos en el músculo, la actividad física constante puede ayudar a controlar la diabetes, pues con el ejercicio los músculos utilizan más glucosa. La dieta juega también un papel muy importante, pues el consumo de grasas saturadas está muy ligado a la resistencia a la insulina en el músculo, mientras que el consumo de grasas poliinsaturadas no lo está. En personas sedentarias, la sensiblidad a la insulina está inversamente relacionada a la cantidad de lípidos en las células musculares. Esto parece contrastar con el hecho que las personas entrenadas para ejercicios de resistencia tienen grandes depósitos de lípidos en los músculos pero al mismo tiempo son muy sensibles a la insulina. El papel de las grasas en el almacenamiento de los lípidos en los músculos, es actualmente un tema de estudio en NESTLÉ, tanto en modelos de sistemas celulares como en vivo.
El comportamiento de los músculos durante el envejecimiento
Con la edad, la disminución de la masa muscular tiene serias consecuencias clínicas: debilidad muscular, deficiencias en la habilidad para caminar y el balance, y mayores riesgos de caídas y fracturas. Todos estos factores pueden precipitar a la persona mayor a la dependencia y a la desnutrición. La MNA o Mini Evaluación Nutricional, es una herramiento desarrollda por los investigadores de Nestlé con la Universidad de Toulouse (Francia) para evaluar el nivel de desnutrición en las personas adultas.
Esta sencilla prueba incluye la medición de la circunferencia del brazo y la pantorrilla, que pueden predecir directamente la masa muscular, por lo que facilitan una temprana intervención y apoyo nutricional. La pérdida de músculo con el envejecimiento no es fatal, pues es posible reacondicionar el músculo con un programa de nutrición y ejercicios aún después de los 85 años de edad. Se debe prestar especial atención a las necesidades energéticas y a ofrecer comidas ricas en proteínas en cantidades, composición de aminoácidos y tiempo de consumo apropiados. Los ejercicios deben tener como objetivo mejorar la movilidad y la fuerza. Con un a dieta balanceada y ejercicios se han observado incrementos en la mas muscular, la fuerza, la densidad ósea y el equilibrio dinámico, así como una menor incidencia a las caídas, mejor independencia social y una calidad de vida en ancianos.
Situaciones Clínicas
La pérdida continua de peso en la tercera edad, a menudo se relaciona a las inflamaciones crónicas. Las infecciones, traumas, quemaduras y cirugías se caracterizan por procesos de inflamación aguda, estados inmunológicos comprometidos, alteraciones en las necesidades de aminoácidos y proteínas y altos niveles de catabolismo. En estos casos, los músculos tienen un papel clave en el suministro de glutamina. Esta área es objeto de investigación por los científicos de Nestlé. Los investigadores tratan de determinar las necesidades específicas de aminoácidos y los factores involucrados en la velocidad y grado de digestión proteínica, con el fin de controlar y posiblemente reducir la proteólisis para preservar y recuperar el músculo en sí. Estas condiciones a menudo requieren nutrición enteral o parenteral.
En situaciones clínicas (reposo en cama o actividad mínima), se debe alentar el ejercicio físico efectivo. El ejercicio excéntrico de las extremidades requiere mucho menos oxígeno y produce igual cantidad de fuerza que el ejercicio concéntrico. Por lo tanto, es posible lograr un aumento tanto en fuerza como en tamaño en pacientes con severas limitaciones cardíacas y respiratorias.
Conclusión:
Aparte de sus funciones mecánicas, el músculo esquelético ayuda a ajustar la sensiblilidad metabólica, posibilitando el gasto voluntario de energía y aportando los nutrientes necesarios durante una enfermedad. La actividad física y una buena nutrición son necesarias para salvaguardar estas propiedades.