Las bacterias nocivas pueden causar trastornos intestinales como diarreas e infecciones, e inclusive pueden traer consecuencias más serias en la salud. Sin embargo, hoy en día se ha comprobado el efecto positivo que tienen algunas bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo.
¿Qué son los probióticos?
Existen muchas bacterias que habitan en el intestino grueso, que tienen efectos benéficos sobre la salud: aumentan la inmunidad del organismo, mejoran la digestión, estimulan la formación de anticuerpos, fijan e inactivan las bacterias nocivas, aumentan la asimilación de ciertas vitaminas y minerales, y ayudan a disminuir el nivel de colesterol “malo” en la sangre. Estas bacterias benéficas se llaman probióticos. En una persona saludable, existe un balance entre las bacterias benéficas y las que tienen efectos nocivos para la salud, y éstas últimas están presentes en cantidades menores. Ambos tipos de bacterias, en su mayoría, habitan en una parte del intestino grueso, denominada el colon.
¿Qué son los prebióticos?
Los prebióticos son generalmente carbohidratos (fibras) que no son digeridas por el estómago ni absorbidas por el intestino delgado y que, al llegar al intestino grueso, sirven de alimento a las bacterias benéficas, proporcionándoles energía para crecer y multiplicarse. De esta manera, tienen un efecto potencial de mejorar la salud. Dado que estos alimentos son el principal combustible para el crecimiento de las bacterias benéficas, el desarrollo de productos suplementados con prebióticos, como la Leche Nido Crecimiento con Prebio 1 y la Leche Klim 123 con Prebio 1 de Nestlé, representa un paso clave en el mejoramiento de la dieta y la salud. Las fibras son, por sí solas, grandes aliadas de la salud; los productos que están suplementados con prebióticos ofrecen, además, muchos otros beneficios. Los prebióticos realmente no son algo nuevo; la novedad es el reconocimiento reciente de su importancia para el organismo y sus efectos positivos sobre la salud.