1. Mientras cocinas: cuidado con “las probaditas”. Una buena opción es cocinar cuando no tengas hambre.
2. En las cenas o comidas sírvete primero la ensalada y las guarniciones vegetales. De esta manera tu plato estará más lleno antes de servirte otras preparaciones altas en calorías y grasas.
3. Incluye en tus comidas porciones de frutas y verduras, prefiérelas con aderezos naturales como limón, aceite de oliva o vinagreta.
4. ¡Toma mucha agua! Intenta ingerir dos litros de agua al día.
5. Modera el consumo de alcohol, las comidas copiosas y los postres ricos en azúcares y harinas refinadas.
6. ¡Contrólate con la sal y las salsas! Mientras más salsas contenga tu plato más carbohidratos consumirás.
7. Mastica despacio. Nada mejor para una buena digestión que masticar lentamente y sin prisas.
8. Come en platos pequeños. Procura ingerir cantidades moderadas y variadas de alimentos.
9. Come a horas regulares.
10. No olvides el aliado más importante: ¡El ejercicio! Sólo son 30 minutos que le debes dedicar a tu cuerpo. Disfruta de una caminata al aire libre o practica tu deporte preferido.
11 Escoge los postres con menos calorías:
- Prefiere los sorbetes en vez de helados.
- Evita los postres con crema y reemplázalos por aquellos con yogurt.
- Si te gustan mucho los postres prefiere aquellos que son para diabéticos o están preparados con poca azúcar.
- Opta por los mousse de frutas.
- No hay nada más light que una ensalada de frutas como postre.